.@uasbecuador ::: #Víctor_Vich: #ARGUEDAS nombra el #Perú de “#todas_las_sangres”.

#Vargas_Llosa hace una #lectura_líneal de #Arguedas donde lo #colonial ha sido #superado por la #modernidad. La #modernidad es otra forma de #colonización.

En el marco del coloquio internacional “Tres centenarios de nuestra América”, organizado por el Área de Letras de la Universidad Andina Simón Bolívar, como tributo a los escritores Juan Carlos Onetti, José Lezama Lima y José M. Arguedas, al celebrarse el centenario de sus natalicios, participaron como ponentes el crítico uruguayo Hugo J. Verani, la ensayista cubana Margarita Mateo Palmer y el estudioso peruano Víctor Vich. Los tres ofrecieron lecturas renovadas y renovadoras respecto a la obra de los autores celebrados.
 
Víctor Vich es doctor en literatura hispanoamericana por Georgetown University. Investigador del Instituto de Estudios Peruanos y profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado, entre otros libros, El discurso de la calle: los cómicos ambulantes y las tensiones de la modernidad en el Perú y El caníbal es el otro: violencia y cultura en el Perú contemporáneo.
 
En el presente diálogo, Víctor Vich formula algunas reflexiones y precisiones en torno a la obra de su compatriota, el novelista José María Arguedas.

¿Qué te pareció esta idea de examinar, a la luz del homenaje por el centenario de sus natalicios, a tres autores que expresan la pluralidad y diversidad de la literatura latinoamericana?

Me pareció un gran acierto porque, por un lado, estos tres escritores pertenecen a tres regiones distintas del continente y en este sentido abarcan las diversas formas culturales de lo latinoamericano; pero, al mismo tiempo, porque los tres nombran tres características esenciales de nuestra identidad. En el caso de Onetti apunta a nombrar el malestar, el escepticismo hacia la vida, esa desolación; en el caso de Arguedas la importancia del pasado de la potencia de las culturas antiguas y de los otros saberes, y en el de Lezama ese barroquismo, esa capacidad que tenemos para escondernos, salir de la ley imitándola.

Entonces los latinoamericanos tenemos algo de los tres escritores. En ese sentido discutirlos conjuntamente durante tres días seguidos es muy rico, ¿no?

La obra de cada uno de ellos cifra esta idea de lo que son, obviamente ahí está la riqueza de nuestro continente, estas realidades plurales de sujetos que surgen en contextos distintos, pero a la vez hay un punto deonvergencia entre estos tres autores. ¿Cuál crees que sea ese punto de encuentro?

Bueno el punto de encuentro es la literatura, la confianza; no sé si la confianza, la necesidad de expresar, de nombrar; la necesidad de producir símbolos que comuniquen algo, que permitan visibilizar más los problemas humanos o de la Historia. Los tres escritores utilizan la literatura como una especie de herramienta para comunicar algo.

Vargas Llosa hace una lectura líneal de Arguedas donde lo colonial ha sido superado por la modernidad. La modernidad es otra forma de colonización.

Pero, a la vez, la obra de estos tres escritores también da cuenta de lo que va a significar una problemática –cada uno con su especificidad, estrategias y estilos–, pero que sin duda dan cuenta de todo un tiempo, un momento de América Latina que refleja el estado crítico de esa sociedad en la que se estaba gestando otro tipo de respuestas que tal vez hoy, o mejor en su momento, esa literatura las profetizó.

Arguedas, por un lado, representa toda la crisis de la dominación gamonal de las haciendas y de la herencia colonial frente al mundo indígena; por otro lado, abre todas estas discusiones que ahora estamos teniendo sobre lo intercultural, lo decolonial. La obra de Arguedas adelanta una serie de imágenes sobre los procesos culturales y políticos que vivimos ahora.

Hablando de Arguedas, todo lo que su obra representa, ¿cómo leerla con lo que significa el Perú de hoy?

Arguedas nombra el Perú de “todas las sangres”; apunta a representar un país en donde las distintas culturas y clases se reconcilien bajo la igualdad, no bajo la pura discursividad política, sino bajo condiciones muy específicas. Yo creo que Arguedas es un autor muy leído en el Perú, pero todavía poco entendido por parte de la clase política. El debate sobre lo intercultural hoy es un debate muy pobre en las discusiones políticas en el Perú; ahí hace falta un mayor interés por la obra de Arguedas, pero no un interés discursivo si no un interés que asuma con radicalidad los retos que él propone.

En ese sentido, crees que la lectura que hace Mario Vargas Llosa, por cierto creo que hay dos momentos en que lee a Arguedas, primero cuando escribe su ensayo José María Arguedas: Entre sapos y halcones (1978), ahí tenemos a un Vargas Llosa que está entendiendo o quiere interpretar a Arguedas de una manera, pero años después aparece un Vargas Llosa adscrito a posturas políticas neoliberales que escribe La utopía arcaica: José María Arguedas y las ficciones del indigenismo (1996). ¿Este es un Vargas Llosa que lee la obra de Arguedas desde una mirada que él quiere problematizar en función de qué?

La lectura última que Vargas Llosa hace de Arguedas parte de una concepción muy lineal de la Historia, donde lo colonial ha sido superado por la modernidad, lo indígena va a ser superado por Occidente y eso es algo que en todo caso hay que neutralizar. Sabemos bien que la colonia no es superada por la modernidad, sino que la modernidad es otra forma de colonización; al mismo tiempo que un mundo homogéneo es una cárcel. Entonces, el mundo es un mundo plural, diverso, y las culturas tienen múltiples saberes y no podemos entenderlas sino al interior de procesos evolutivos.

¿Cuál es tu mirada de lo que significan estas prácticas de la escritura del indigenismo en el caso, por ejemplo, de Jorge Icaza y Arguedas? ¿Dónde crees que está la fractura, el giro que le da Arguedas?

El valor de Icaza está en poner sobre la mesa la dominación histórica de la cultura Andina y su deterioro a efectos de un sistema profundamente excluyente y un sistema económico que ha impedido su desarrollo. En el caso de Arguedas reconoce eso, pero le añade la variable cultural, es decir que no sólo se trata de la dominación económica sino también de la dominación cultural que no permite ver la cantidad de conocimientos, riqueza y estéticas que tienen las culturas indígenas. Arguedas añade un elemento que no es sólo la defensa de la igualdad sino la defensa de las culturas.

En la propuesta del indigenismo, creo que siempre hubo, incluso en las vanguardias, esta idea o noción de interculturalidad que hoy en día forma parte de un debate vital.
¿Tú crees que esta literatura ya lo anunciaba?

Claro, todo ese debate contemporáneo está adelantado, tiene su semilla en la obra de Arguedas

A partir de la idea de lo que significa el ejercicio crítico y tu ejercicio crítico de manera particular, ¿qué significa ahora, cómo poner en diálogo a Arguedas? o ¿qué expectativas genera en los lectores actuales del Perú?

Yo creo que hay una gran lectura de Arguedas, pero hay una falta de compromiso de las consecuencias políticas que la lectura de sus textos debe traer consigo. El debate sobre la interculturalidad, la crítica de un modelo de desarrollo, la recuperación de la naturaleza, la restauración de los vínculos humanos, la fe en algo que está más allá del mercado; la apuesta por algo que no pasa por el mercado…

¿Hay algún tipo de respuesta, por parte de los pueblos indígenas del Perú, en torno a la obra de Arguedas?

Bueno, en las universidades andinas del sur del Perú, la presencia de Arguedas es muy importante; claro, no hay todavía estudios que muestren el impacto y den cuenta de la recepción de la obra de Arguedas. Eso está por hacerse.

Es grato producir un símbolo de hermandad entre dos artistas como Guayasamín y Arguedas que representan la fraternidad, el territorio común de nuestros dos países.

Tomando elementos de aquel debate famoso entre Arguedas y Julio Cortázar, cuando el primero decía “no soy un aculturado”, ¿qué nos ha legado esa discusión?

Hoy en día entendemos que Arguedas ganó el debate, que tuvo razón, pues el universalismo solo se construye desde lo local, hay que escuchar el eco universal de lo local. Esa fue su gran conquista.

Arguedas escribió poesía, hay un texto que le dedica al pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, por cierto sabemos que fueron muy amigos. ¿Sabes algo más de estos vínculos?

No, pero el poema es uno de los grandes poemas de Arguedas. Se trata de uno de los textos más importantes de su producción poética y es muy grato producir un símbolo de la hermandad entre dos artistas como Guayasamín y Arguedas que representan la fraternidad, el territorio común de nuestros dos países.

A partir de la idea de todo lo que representa hoy el mundo “arguediano”, ¿cómo es recepcionado, básicamente entre las nuevas generaciones de escritores del actual periodo posmoderno?, ¿cúal es la respuesta de ellos ante un gran creador de la literatura latinoamericana?

Me parece que no lo leen mucho, o en todo caso lo leen quienes producen un tipo de literatura que quiere continuar existiendo en los Andes. Hoy en día, la literatura más conocida va por otros caminos.

En un texto tan intenso como El zorro de arriba y el zorro de abajo (1971), esta noción de todo lo que significa el proyecto literario y político de Arguedas, la visión de su país, de lo andino, de pronto le permite intuir el advenimiento de un tiempo que va a poner en crisis esa “utopía” nada arcaica que construyó.
¿Crees que esto que le genera la escritura de los zorros y que a su vez lo hunde en esa catarsis que enfrenta hacia los años finales de su vida?

Claro, la obra de Arguedas empieza donde los distintos grupos están, cada uno en su lugar y hay relaciones de poder entre ellos; pero la obra termina cuando todo se mezcla. Esa mezcla confunde, se pierden las particularidades, se producen procesos de contacto muy fuertes, de asimilación de resistencia; pero todo cambia de lugar y esa es la nueva sociedad o el nuevo Perú.

Esos son los nuevos Andes que habitamos hoy. Arguedas fue el primero en intentar simbolizar esas realidades.

¿En los zorros no hay una especie de nostalgia de un mundo que se está acabando y que lo percibe Arguedas, lo cual lo conflictúa de manera decisiva?

Sí hay eso; pero también hay un ojo nuevo de algo que está surgiendo y que también puede ser fértil.

https://www.uasb.edu.ec/web/spondylus/contenido?victor-vich-arguedas-nombra-el-peru-de-todas-las-sangres-
Publicado: 06-01-2011

Por Raúl Serrano Sánchez
Editor de Kipus: revista andina de letras


Transcripción y edición de video:
Andrea Calderón
Estudiante de la Maestría de Estudios de la Cultura 

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