.@parq ::: El #ARQUITECTO como #ETNÓGRAFO: Trabajo de campo y representación en las investigaciones de #Kon_Wajirō. #José_Abásolo_Llaría.

En este artículo se discuten los principales #cruces entre #Arquitectura y #Etnografía desde dos aproximaciones: primero, desde una #revisión_historiográfica, se examina bajo qué condiciones se gestaron estas #transferencias #disciplinares durante el #siglo_XX y, en segundo lugar, se realiza una #discusión en torno a los #enfoques #metodológicos asociados al #campo_emergente denominado #Architectural_Ethnography. Este marco de reflexión permite introducir y situar el trabajo del #arquitecto #japonés #Kon_Wajirō entre los años 1917 y 1931, el cual se llevó a cabo en #Japón durante la #transición hacia la #modernidad, período marcado por #grandes_transformaciones #sociales, #culturales y #políticas. El #objetivo de este escrito es #profundizar en estos #cruces_disciplinares desde la #revisión de #estudios_precursores en este campo de investigación, los cuales han sido #omitidos de las #revisiones_historiográficas, tanto en #arquitectura como en #antropología, y situar a este autor en una #discusión_metodológica más amplia que integra los #debates_actuales.

Este artículo de José Abásolo Llaría fue publicado originalmente en el número 14° de revista rita_ con el título « El Arquitecto como etnógrafo: Trabajo de campo y representación en las investigaciones de Kon Wajirō, 1917-31[i] » y forma parte de una colaboración de difusión de textos académicos.

 Introducción: El giro etnográfico

El etnógrafo se mueve en un campo de géneros disciplinares difusos o imprecisos. – Clifford Geertz

En el año 1996, el historiador y crítico de arte Hal Foster planteó en su texto El artista como etnógrafo[ii] un cambio de paradigma para el arte contemporáneo. Partiendo de la idea de Walter Benjamín, del artista como productor, propuso un giro hacia el artista como etnógrafo. Desde esta posición propuso una reorientación de las prácticas artísticas de fin de siglo, lo que significa un nuevo contrato entre el arte, la antropología y lo social. En esta línea de pensamiento, los cruces disciplinares entre arquitectura y etnografía han definido un ámbito de investigación que, desde el trabajo de campo y las técnicas de representación, intentan hoy, reconciliar las dimensiones materiales y humanas del espacio, lo que Albena Yaneva denominó en su libro Five Ways to Make Architecture Political, el giro etnográfico de la arquitectura[iii]. Para reflexionar y profundizar acerca de este cambio, es importante antes preguntarse ¿Cuáles son las relaciones entre la etnografía y la arquitectura? ¿qué aspectos tienen en común?

La etnografía como ciencia social describe a “grupos humanos, instituciones, comportamientos interpersonales, producciones materiales y creencias”[iv], para llevar a cabo esto, se recurre a técnicas como la observación participante, las entrevistas o encuestas, las que son desarrolladas a través de una estadía prolongada en el lugar, lo que se conoce como trabajo de campo[v]. Por su parte la arquitectura, opera hoy en un campo expandido, donde no solo se preocupa por la materia construida, sino que también, por lo que ocurre entre y alrededor de los edificios.Es bajo el concepto de hacer campo, donde ambas disciplinas comparten una necesidad común: estar-en-el-lugar. La diferencia radica en los enfoques y herramientas que cada disciplina utiliza. Si para los etnógrafos hacer trabajo de campo conlleva a la observación participante, esto es involucrarse, participar, interactuar y registrar, en arquitectura la observación arquitectónica busca entender lo que ocurre en un contexto dado utilizando técnicas de representación como el dibujo.

Por lo tanto, este giro adquiere relevancia y sentido hoy, debido a los acelerados escenarios urbanos que, marcados por grandes y complejas transformaciones, están modificando la vida en las ciudades. Es en función de este contexto de trabajo disciplinar híbrido, que se desarrolla la pregunta que da origen a este artículo: ¿Cómo el trabajo de campo asociado a la etnografía y la representación arquitectónica son capaces de integrarse metodológicamente como una herramienta para la elaboración de un pensamiento crítico en la investigación del espacio en la ciudad contemporánea? Para enfocar y explorar esta pregunta de investigación, el presente artículo desarrolla un caso de estudio: las investigaciones de Kon Wajirō entre los años 1917-31. Este arquitecto japonés, omitido y por lo general ausente en las revisiones historiográficas, es una figura clave y un engranaje esencial para entender e informar el cruce disciplinar que aquí se discute.

El artículo se estructura en dos partes: la primera, desarrolla una doble aproximación a los cruces entre arquitectura y etnografía, desde una revisión historiográfica que examina los escenarios donde se gestaron estas transferencias disciplinares durante el siglo XX, y una discusiónde los principales enfoques metodológicos asociados al campo emergente denominado Architectural Ethnography. La segunda parte aborda el caso de estudio. 

Colonialismo, exilio y globalización: escenarios de cruce, transferencias y nuevas trayectorias disciplinares entre arquitectura y etnografía.

A comienzos del siglo XX se produjeron intercambios disciplinares, producto del turbulento contexto político, social y económico por el que atravesaba Europa. Dicha coyuntura propició las condiciones ideales para la generación de cruces, transferencias, y nuevas trayectorias de arquitectos modernos que, operando fuera de las fronteras europeas, realizaron trabajo de corte empírico “cuasi-etnográfico”[vi]. Fig.1

La expansión colonial de países europeos hacia territorios africanos y asiáticos, estableció un primer escenario. Esta apertura hacia nuevas regiones, despertó el interés tanto en arquitectos[vii] como ingenieros, para quienes, la arquitectura vernácula[viii] existente en los pueblos primitivos o incivilizados, se convirtió en fuente de información etnográfica[ix]. En los inicios del colonialismo, se destacó el trabajo de alemanes[x] en Asia, este es el caso de Ernst Boerschmann (1873-1949) que, a partir del dibujo y la fotografía, realizó un completo levantamiento del templo budista de las Nubes Azules cerca de Beijing; Heinrich Hildebrand (1853-1924) quién utilizo métodos etnográficos con largas estancias en terreno para comprender la arquitectura en China, o Franz Baltzer (1857-1927) y sus investigaciones en Japón. Décadas más tarde, vinculados al colonialismo tardío, emergieron las míticas figuras de Aldo van Eyck (1918-1999) y Herman Haan (1914-1996), quienes, en el ocaso del imperio francés en África, realizaron investigaciones acerca del pueblo Dogón, aplicando enfoques antropológicos, lo que el historiador de la arquitectura Georges Teyssot, a propósito del trabajo van Eyck, denomina “la antropologización de los discursos arquitectónicos” [xi].

El segundo escenario lo definieron arquitectos alemanes que, debido a problemas políticos durante el régimen totalitario en la Alemania Nazi, entre 1933 y 1945, tuvieron que salir al exilio. De este grupo destaca el trabajo de dos arquitectos alemanes exiliados en el continente asiático: Bruno Taut (1880-1938), quién desarrollo su trabajo en Japón[xii] y Otto Koenigsberger (1909-1999) y sus aportes en la definición de una Arquitectura Tropical[xiii].

El último escenario, que atomiza y disemina las transferencias de arquitectos a lo largo y ancho del globo, se establece bajo un proceso de globalización mundial que comienza alrededor de los años sesenta. Este último ámbito se caracterizó por: vínculos e intercambios con la academia, viajes de investigación, instancias de cooperación internacional, como así también, por procesos de planificación y desarrollo participativo asociado a comunidades en países tercermundistas. De esta amplia escena, que abarca varias generaciones, se destacan los aportes de los ingleses John Turner (1927-) quién llevo a cabo destacados trabajos sobre autoconstrucción, publicados en sus libros Freedom to Build (1972) y Housing by People (1976) y Paul Oliver (1927-2017) quién desarrollo una extensa investigación acerca de la arquitectura vernácula que se origina en el trabajo de campo en Ghana en 1964.

Etnografía Arquitectónica

A fines del siglo XX, desde un ámbito que vincula práctica y teoría, se desarrolla una nueva perspectiva de estudio, que profundiza y actualiza esta discusión transdisciplinar, a través del campo emergente denominado Architectural Ethnography. Estos enfoques metodológicos (Fig.2) que discuten este campo de investigación reciente, se dividen en dos ámbitos según su objeto de estudio:por una parte,los abordajesque se focalizan en arquitectura vernácula existente en ámbitos exóticos como África o Asia (Tobert, Ogundele, Osayimwese) y los enfoques que se encargan de la ciudad contemporánea, entendiéndola como un ámbito complejo donde se manifiestan diferentes formas de producción espacial (Kaijima).

Figura 2. Etnografía Arquitectónica, cuadro de enfoques metodológicos  Fuente: Elaboración propia (José Abásolo Llaría, 2020).. Image vía Revista rita_
Figura 2. Etnografía Arquitectónica, cuadro de enfoques metodológicos Fuente: Elaboración propia (José Abásolo Llaría, 2020).. Image vía Revista rita_

El trabajo desarrollado por la antropóloga Natalie Tobert (1953- )y publicado bajo el título Anegondi: Architectural Ethnography of a Royal Village[xiv], corresponde a una de las primeras aproximaciones a dicho campo, el cual, a través de un enfoque multidisciplinario, integra arquitectura, etnografía y arqueología. Utilizando notas de campo que acompañan diferentes tipos de dibujos: objetos, técnicas constructivas, espacios y edificaciones, configura un documento narrativo que permite entender las relaciones entre sus habitantes, el espacio doméstico y las prácticas espaciales asociadas al culto religioso. Por su parte Samuel Ogundele en su artículo Shaping Rural Spaces: A Construction of Abak Architectural Ethnography aborda este campo desde la documentación y el registro fotográfico, a través de lo cual propone una decodificación de la arquitectura, método que permite “desarrollar cierto conocimiento y comprensión de un pueblo”[xv].A diferencia de los dos autores anteriores, quienes realizan estadías prolongadas en el campo, la investigadora Itohan Osayimwese, se aproxima a esta discusión desde los estudios postcoloniales utilizando el archivo y la historiografía, como fuentes para configurar una teoría acerca de arquitectos alemanes etnógrafos.

Un segundo ámbito se define desde las contribuciones que la arquitecta japonesa Momoyo Kaijima (1969- ), ha venido desarrollando desde el año 2017, aportando a la reflexión teórica del campo de la Etnografía Arquitectónica a través de publicaciones y trabajos curatoriales, que discuten la integración de aspectos de la arquitectura a las metodologías etnográficas[xvi]. Su aporte a la discusión, radica en primer lugar en un desplazamiento del trabajo de la etnografía arquitectónica hacia la producción espacial en la ciudad contemporánea, llena de tensiones y contradicciones, donde el foco de atención son los conflictos, los fenómenos emergentes y las nuevas prácticas espaciales. Y en segundo lugar, desde su propuesta metodológica, la cual opera desde el trabajo de campo y el dibujo, está ultima “herramienta que toma distancia de su idea clásica, en cuanto a instrumento al servicio de la producción arquitectónica en sus diferentes fases: boceto, plan y ejecución del proyecto de arquitectura, y se transforma en un medio, desde donde exponer ideas de forma crítica y cartografiar aproximaciones que permiten entender las relaciones entre la arquitectura y la vida cotidiana”[xvii].Asociado a esta metodología de representación propone cinco ámbitos de exploración: “tipologías arquitectónicas; la influencia de las técnicas de construcción o los métodos de construcción; la circulación de personas, bienes o información; los cambios en los edificios a lo largo del tiempo o la estrecha interacción entre los edificios y su entorno, entre los asentamientos y el entorno”[xviii].

Una evidencia de esto es la selección de trabajos comisariado por Kaijima en conjunto con Laurent Stalder y Yu Iseki para el pabellón de Japón durante la 16a Bienal de Arquitectura de Venecia del año 2018, que se denominó “Architectural Ethnography”. A través del dibujo como dispositivo crítico, la muestra exploró ejemplos como: las prácticas de resistencia en el espacio público en Kiev, (Maidan Survey de Bureau A Burø); la documentación de la vida cotidiana en el campamento de refugiados sirios de Domiz al norte de Irak (Refugee Republic, a cargo de Jan Rothuizen) o la revisión de Johannesburgo post-apartheid, evidenciado la relación entre el modelo de economía neoliberal emergente en la ciudad y las prácticas espaciales (Rogue Economies Vol. 1: Revelations and Revolutions, GSA Unit 14 University of Johannesburg). El dibujo entonces, en su cruce con el trabajo de campo, permite poner en relación: la arquitectura, el comportamiento de las personas y todo lo que ocurre alrededor de lo construido, lo que en su estudio Atelier Bow-Wow, han venido denominando como ecología[xix].

Texto completo del artículo:

El Arquitecto como etnógrafo: Trabajo de campo y representación en las investigaciones de Kon Wajirō por José Abásolo Llaría
09/08/2021

https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/966311/el-arquitecto-como-etnografo-trabajo-de-campo-y-representacion-en-las-investigaciones-de-kon-wajiro

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