.@lemondefr ::: El #Centro_Pompidou, una #MÁQUINA_de_VIAJAR en el #espacio_tiempo. Celebra su #45_aniversario el 31 de enero, ha permitido @París #recuperar su #atraso_artístico, inventando un #modelo_interdisciplinar, abierto al #mundo. #Philippe_Dagen.

Cuarenta años después de la apertura del museo, no hay riesgo en afirmarlo: la creación del Centro Pompidou fue decisiva en la historia de la creación contemporánea en Francia. Le presentó a millones de visitantes, 102 según la cifra oficial. Al causar escándalo con su arquitectura, se ha consolidado como uno de los monumentos más famosos de la capital. Determinó la evolución de los distritos circundantes, porque, sin él, el Marais no sería lo que se ha convertido: un distrito de museos, galerías y boutiques elegantes. Y todo ello por voluntad de un Presidente de la República.

Museo Nacional de Arte Moderno (MNAM), entonces ubicado en el Palais de Tokyo.

¿Por qué y cómo se decidió su construcción? La fecha es una pista: 1969. Este año es el de la elección de Georges Pompidou como Presidente de la República, el 15 de junio, en sustitución de Charles de Gaulle, de quien fue Primer Ministro durante mucho tiempo. Sin embargo, Georges Pompidou, junto a su mujer, Claude, recogieron el arte de su época, una singularidad en el mundo político francés. El arte cinético y el nuevo realismo les son familiares. Solo pueden medir mejor cuán insatisfactoria es la situación del Museo Nacional de Arte Moderno (MNAM), entonces ubicado en el Palais de Tokyo.

Más que un problema de superficie, adolece de un problema de elección. Si bien ha quedado claro, desde la década de 1950, que la actualidad del arte ya no tiene lugar mayoritariamente en París, sino en Nueva York, y que las principales corrientes dominantes –arte pop, minimalismo– son internacionales, el MNAM está principalmente interesado en arte nacional y dedica gran parte de su tiempo a llenar los inmensos vacíos que han surgido en sus colecciones durante décadas. Ni el fauvismo, ni el cubismo, ni la abstracción, ni el dadaísmo, ni el surrealismo estaban presentes cuando se inauguró tras la Segunda Guerra Mundial.

El arquitecto italiano, que diseñó el Centro Pompidou con Richard Rogers, repasa su génesis.

Lea también la entrevista: Renzo Piano: “Soy el Quasimodo de Beaubourg”
https://www.lemonde.fr/architecture/article/2017/01/20/renzo-piano-je-suis-le-quasimodo-de-beaubourg_5066245_1809550.html

El equipo de curadores, dirigido por Jean Cassou de 1945 a 1965, trató de remediar esta situación desastrosa. El tiempo y los fondos dedicados a esta tarea no se han dedicado a seguir de cerca los avances en curso. Resultado mecánico: en 1968, el MNAM no tiene nada de pintura de acción americana, ni más Rauschenberg que Warhol, Stella o Bacon. Se ha abierto un nuevo vacío, mientras que el anterior se ha llenado en parte.

Un manifiesto de la modernidad

Muy consciente del problema por sus intereses personales y sus relaciones con los artistas, Georges Pompidou tomó varias decisiones radicales: retirar el MNAM del Palais de Tokyo, construir un edificio en el centro de París cuya arquitectura sea un manifiesto de modernidad, renovar el equipos y nada menos que inventar un nuevo modelo cultural.

Este modelo, sin duda utópico, se basa en el principio del encuentro de los modos de expresión. Para que podamos leer, estará la Biblioteca de Información Pública (BPI), abierta a todos sin importar edad, diploma o profesión. Para que allí podamos ver obras, estarán las colecciones permanentes del MNAM en dos plantas y las exposiciones temporales, las más grandes y prestigiosas en la última planta del Centro.

La biblioteca de información pública

Las creaciones musicales contemporáneas se presentarán en el Instituto de Investigación y Coordinación Acústica/Música (IRCAM), fundado por Pierre Boulez. Para cine y artes escénicas –danza y performance– habrá salas en el nivel − 1. La arquitectura y las artes industriales se pueden descubrir gracias al Centro de Creación Industrial (CCI). Se trata de ir hasta el final de la lógica de la convergencia de saberes y artes, de la teoría a la práctica. En 1969, el intento fue aventurero, porque ninguna institución comparable podía servir de ejemplo, ni siquiera el MoMA de Nueva York, que no extendió tanto su acción.

¿Masificación o modernización?

Podríamos epílogo sobre los orígenes del proyecto recordando que Georges Pompidou, normalien y agrégé de las letras, es autor de una antología de poesía francesa. Pero lo principal está en este hecho crudo: Presidente de la República, tiene la autoridad para iniciar este proyecto sin precedentes, ubicarlo en el centro de París y darle una forma arquitectónica absolutamente única. Empuja, sin duda deliberadamente, el voluntarismo cultural hasta el punto de la provocación: el Centro es un manifiesto.

Georges Pompidou murió el 2 de abril de 1974 mientras la construcción estaba en marcha. El Centro fue inaugurado el 31 de enero de 1977 y abierto al público el 2 de febrero. De las controversias de la época, sólo queda el libro de Jean Baudrillard, L’Effet Beaubourg. Implosión y disuasión (Ed. Galilée, 1977), denuncia de una “masificación” de la cultura de la que Beaubourg sería la máquina titánica.

¿Masificación o modernización? Bajo la dirección de Pontus Hulten, el Centro se abre con una serie de grandes exposiciones cuyo objetivo es mostrar finalmente en París lo que debería haberse mostrado hace mucho tiempo. Marcel Duchamp, que murió en 1968 sin que ningún museo francés le ofreciera nunca una exposición personal, fue objeto de una retrospectiva en 1977, un intento de recuperar el tiempo perdido. Lo mismo se aplica al ciclo “París-Nueva York” en 1977, “París-Berlín” en 1978, “París-Moscú” en 1979; pero también “Realismos” en 1981, “Viena, nacimiento de un siglo” en 1986, o retrospectivas de Jackson Pollock en 1982 y Willem De Kooning en 1984.

Vistas hoy, algunas de estas exposiciones parecen incompletas, pero tuvieron en su momento una función didáctica esencial. Sin ellos y sus catálogos, los estudios sobre la historia del arte del siglo XX en Francia no habrían podido desarrollarse como lo hicieron a partir de los años 80. Este “efecto Beaubourg” le da la razón a Georges Pompidou.

En 1969, el intento es aventurero,
porque ninguna institución comparable
puede servir de ejemplo


Las cifras de asistencia son instructivas: si sólo hay 132.000 inscripciones para « París-Nueva York », hay 407.500 para « París-Berlín » y 425.000 para « París-Moscú », justo antes de que el Centro no consiga lo que le ha quedado récord: casi 841.000 visitantes para Dalí en el invierno de 1979-1980. Esta puntuación no fue superada por su segunda retrospectiva en 2013, que tuvo “solo” 790.000 visitantes.

Mientras tanto, la mayoría de las grandes retrospectivas de “clásicos del siglo XX” –la fórmula es del Centro– han atraído entre 350.000 y 500.000 personas, desde 488.000 para Bonnard en 1984 hasta 502.000 para Pierre Soulages en 2009-2010. Arriba, están, además de las dos versiones de Dalí, solo las 650.000 entradas de Jeff Koons en 2014-2015, las 703.000 de Kandinsky en 2009 y las 735.000 de Matisse en 1993.

El Centro ha llevado así a los artistas del siglo XX, algunos de los cuales tienen fama de ser difíciles (424.000 entradas para Gerhard Richter en 2012), a un nivel de popularidad que antes solo habían alcanzado los impresionistas en el Grand Palais. Y que es muy comparable al obtenido, para eventos del mismo tipo, por el MoMA o la Tate Modern de Londres.

Estos registros no incluyen manifestaciones que, sin embargo, se han convertido en referencias por haber roto con los hábitos museísticos. La más antigua tuvo lugar en 1985: « Les Immatériaux », cuyo autor es el filósofo Jean-François Lyotard, ofrece una reflexión prospectiva sobre las consecuencias del progreso científico y tecnológico tal como son entonces observables, es decir, digitales.

El segundo, en 1989, se llamó “Magos de la Tierra” y reunió a artistas del mundo occidental con creadores de otras partes del mundo: África, Oceanía o India. Controvertido como ha sido, anticipa en más de una década la globalización del arte y el paulatino –y aún inconcluso– reconocimiento de formas artísticas fuera de Occidente y sus concepciones.

De « Magiciens de la Terre » a « Africa Remix », en 2005, y a la reposición de las colecciones del MNAM, bajo el título « Modernidades plurales », en 2013, hay un deseo común: ver más allá de los horizontes que han limitado hasta entonces el look. Lo mismo ocurre con otra presentación del MNAM, “Elles”, pensada para poner los ojos de los creadores más que de los creadores.

Todo está lejos de ser perfecto. Víctima de su propio éxito, el BPI, que ha recibido más de 110 millones de lectores desde su apertura, obliga a sus visitantes a esperar demasiado. La interdisciplinariedad es regularmente frustrada por las luchas por la autonomía, entre el IRCAM y la dirección del Centro por ejemplo, y, por el poder, al frente del MNAM o entre la dirección del museo y la presidencia del Centro cuando esta última pretende involucrarse en programación.

Este último es a menudo objeto de críticas, cuya intensidad es proporcional a lo que está en juego: para un artista vivo, una exposición en Beaubourg es un reconocimiento, al menos a nivel nacional y durante algún tiempo. Dado que los conservadores no necesariamente están de acuerdo entre sí, las rivalidades y los intentos de bloqueo han complicado y, a veces, todavía complican el trabajo.

Contexto de la competencia

Muchos artistas no se han beneficiado de la retrospectiva que les corresponde -Sigmar Polke, Georg Baselitz o Christian Boltanski- o han esperado mucho tiempo -hasta 2014 para Martial Raysse y 2015 para Hervé Télémaque. El Centro no siempre ha sabido arriesgarse y comprometerse con los artistas jóvenes y los movimientos emergentes. Esta función es más bien la del Palais de Tokyo, que además el Centro ha intentado sin éxito poner en sus manos: se trataba del llamado proyecto “Pompidou-Alma”, abandonado en 2009. Esta misma fecha es la de la creación de el New Festival du Centre, dedicado a las nuevas formas de expresión, que se celebra cada primavera desde entonces.

Esto nos lleva a la pregunta que se ha planteado desde hace una década, la del lugar del Centro en un contexto de competencia cada vez más marcada y de menor asignación presupuestaria. La participación del Estado sigue representando el 58% de los 135,5 millones de euros del presupuesto de 2016.

Para aumentar los recursos propios del Centro y garantizar su buen funcionamiento, es necesario, por tanto, convencer a nuevos públicos para que vengan o visiten. En Francia, entre 2011 y 2013, seis ciudades albergaron un Centro Pompidou móvil que presentó una breve antología de obras de París: Chaumont-sur-Loire, Cambrai, Boulogne-sur-Mer, Libourne, Le Havre y Aubagne. Pero la operación más significativa fue la creación del Centro Pompidou-Metz, inaugurado en mayo de 2010 y que recibió cerca de 3 millones de visitantes.

Inspirándose en las colecciones del MNAM, pero con una política expositiva propia, la institución de Metz, también dotada de una arquitectura espectacular, se esfuerza por demostrar que la descentralización cultural no es solo un eslogan, sino que también es la ambición del Louvre-Lens, abrió en diciembre de 2012 con la misma idea.

Y así como el Louvre quiere exportarse y convertirse en una marca internacional instalándose en Abu Dabi, el Centro Pompidou tiene, desde marzo de 2015 –pero de forma “temporal”– un hermano pequeño en Málaga, Andalucía. Il en avait auparavant rêvé un qui serait né à Shanghaï, mais l’opération a avorté en 2007. Elle a été relancée, de nouveau avec Shanghaï comme destination, mais d’autres ont aussi été évoquées : Singapour, Séoul ou une métropole d’ América Latina.

Lea también Visita del sitio, de “9-3” en Shanghái
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La cuestión financiera es aún más urgente ahora que los precios del arte contemporáneo han experimentado aumentos vertiginosos durante los últimos quince años. El presupuesto de adquisiciones del MNAM por sí solo ya no le permitiría intervenir: por lo tanto, debe obtener donaciones y legados, buscar y convencer a los mecenas. Esta se ha convertido en una de las principales actividades del equipo del MNAM. En estos días, el director, Bernard Blistène, nunca está más feliz y locuaz que cuando puede anunciar que ha traído una colección de arte ruso o un Balthus sin coste alguno para la institución.

Cuarenta ciudades celebrando

El Centro Pompidou no pretende celebrar su aniversario solo. De Rouen a Martinica, de Saint-Yrieix-la-Perche a Chambord, interfiere en 75 instituciones, para un programa de exposiciones sin precedentes, alimentado por préstamos y eventos excepcionales. Así es como la Piscine de Roubaix hace el “Eloge de la couleurs”, el Musée de Grenoble examina los años parisinos de Kandinsky, o cómo los muebles de la diseñadora Eileen Gray encuentran su hogar en Roquebrune-Cap-Martin. Entre mil curiosidades, recordemos la última película rodada por Roberto Rossellini, en el nacimiento de Beaubourg, que será proyectada por la Ferme du Buisson en Noisiel, o el « cara a cara » entre Francis Bacon y Bruce Nauman en la Museo Fabre de Montpellier. En cuanto al espectro del surrealismo, rondará los Rencontres d’Arles en el verano.

… y en 2027, serán 50 años …

Finalmente, en París, el fin de semana del 4 y 5 de febrero, Pompidou se ofrece íntegramente y de forma gratuita. http://www.centrepompidou.fr

Le Centre Pompidou, une machine à voyager dans l’espace-temps
Philippe Dagen
20 de enero de 2017

https://www.lemonde.fr/architecture/article/2017/01/20/une-machine-a-voyager-dans-l-espace-temps_5066325_1809550.html

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